Más vale lo conocido…

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Convencer a Richard Vaughan, creador del método para aprender inglés Vaughan System, de que visite un nuevo restaurante no es tarea fácil. De hecho, sólo podremos convencerle si logramos despertar su curiosidad a través de una recomendación que lo anime a visitar ese restaurante por alguna razón especial. Aunque él nos advierte: “siempre voy a los cuatro restaurantes de siempre porque sé cómo qué me van a recibir”, las improvisaciones… para otras situaciones.

Esta afición por los restaurantes de toda la vida puede basarse en el siguiente ejemplo que Richard Vaughan ha querido contar a BdI. A pesar de tener varios restaurantes fetiche, hay uno en especial en el que han conseguido establecer un lazo de unión sentimental con Richard: “Voy a menudo a un restaurante coreano que me gusta mucho desde hace 30 años, mi familia y yo vamos a ese lugar un par de veces al mes desde hace 30 años… parece increíble”.

Esa afición por ir a los sitios conocidos pretende evitar sorpresas desagradables que supongan una mala experiencia del cliente. Y es que, para este conocido personaje, lo peor que te puede suceder en un local es que te obligue a decir hasta siempre porque, por ejemplo, sea “demasiado ruidoso con un servicio malo y con una mala comida que ofrecer”. El silencio es su plato más preciado, debido a que poder charlar tranquilamente en la mesa lo considera un placer y un derecho fundamental, aunque si el servicio y la comida tampoco están bien, “definitivamente no vuelvo”.

Richard Vaughan podría definirse como un principiante en el tema de la restauración debido a que su familia es propietaria de un bar en Madrid, Mäibar, planteado con el objetivo de compartir una copa mientras se participa en una charla en inglés. Lo que hace entendible que este profesor mundialmente conocido, lo tenga tan claro a la hora de dar consejos para gestionar un restaurante, ya que la gestión la vive en primera persona.

Lo fundamental para Vaughan es que “el cocinero sea muy bueno; el jefe de cocina no sólo debe de ser artista o artesano sino que tiene que ser capaz de dirigir un equipo de hasta diez ayudantes en la cocina. El maître debe ser un miembro de la familia o una persona de total lealtad que esté entregado al presente y futuro del restaurante. Eso es imprescindible”. Aunque también encuentra otros factores importantes para conseguir una fidelización del cliente como son “la decoración, el ambiente o el nivel de ruido”.

Aspectos que debe mimar el propietario para cuidar aquellos detalles que pueden ser susceptibles de crítica. Y es que la clave está en la empatía. Nada como ponerse en el lugar del otro, en este caso del cliente, para responder a las demandas que solicita.

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