“Es fundamental tener un servicio de sala con categoría”: Miguel de Miguel, Dtor. Gral. de Escuela Hostelería del Sur

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En la Escuela Hostelería del Sur trabaja pero también come porque le encanta hacerlo en ese lugar. Un buen ejemplo para compatibilizar el ocio y el trabajo, y es que este es su rincón favorito para degustar una buena comida. Aún así,  Miguel de Miguel ha querido ir más allá y se ha comprometido a darnos respuesta a la pregunta de cuáles son sus restaurantes habituales.

Sus amigos juegan un papel destacado en este punto, ya que sus dos locales predilectos son Bistró Madrigal 14 de Andrés Madrigal y Dassa Bassa de Darío Barrio…ambos en Madrid, pertenecen a su lista fetiche por la estrecha relación que mantiene con sus propietarios. “Suelo ir con frecuencia a estos restaurantes, primero porque me gusta como sirven y segundo, porque los cocineros son de alta categoría” y que según Miguel de Miguel, consiguen emocionarle.

Sin embargo ya lejos de esa emoción, existen otro tipo de locales que provocan en él una reacción opuesta: “El mal ejemplo es cuando un restaurante funciona muy mal  a nivel de servicios de sala… cuando en la sala hay algo que funciona mal, el cliente suele ir una vez y no volver. Es fundamental tener un servicio de sala con categoría”.

Parece lógico entonces, que una de las cosas por las que él mismo apostaría fuertemente en la gestión de un restaurante, en caso de ser el propietario, sería el servicio en sala. “Un servicio de sala que esté a la altura, que tenga una gran responsabilidad y peso, casi como un sumiller, para que la sala de la nota”. Algo indispensable para que un restaurante consiga impresionar a los clientes.

A Miguel de Miguel no le gustan los emails informativos, es más, le provocan rechazo, por eso las recomendaciones de amigos y cocineros se hacen imprescindibles para que acuda a un restaurante. “Si el restaurante es bueno y te gusta, rápidamente te enamorarás de él… y ese enamoramiento provocará que no dudes en hablar de él a todos tus conocidos”. El famoso boca a boca es la constante.

Aunque también existen otras constantes, como el precio, el director de la Escuela Hostelería del Sur afirma que para él “el precio no es tan importante, aunque hay que reconocer que con la crisis los precios han bajado”. Miguel de Miguel pone como ejemplo de nuevo, el restaurante de su amigo chef Darío Barrio. “Antes se comía por más o menos 80 euros, ahora con la crisis se puede comer estupendamente por 45 o 40 euros, un descenso de casi hasta un 50%”.

Importe o no el precio en un restaurante, lo cierto es que la crisis ha hecho que la alta cocina sea más asequible para cualquier bolsillo, una oportunidad para que personas de cualquier nivel económico, pueda acercarse hasta ese restaurante que parecía inalcanzable y pueda disfrutar de una experiencia gastronómica a su alcance…

Lo que nos queda claro es a cuál acudiría Miguel de Miguel…

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