¿Qué nivel de ruido tiene tu restaurante?

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C. Estévez | Barcelona

Cada vez más usuarios y críticos gastronómicos coinciden en señalar el nivel de ruido de un restaurante como uno de los factores decisivos en la valoración general del establecimiento. En muchas ocasiones el nivel sonoro de estos establecimientos llega a alcanzar los 95 decibelios e incluso más. Salones muy reverberantes, poco espacio entre las mesas que obliga a los clientes a levantar la voz, música de fondo no tan de fondo, una cocina no aislada del comedor…. Todos estos factores influyen en crear una contaminación acústica nada agradable para el cliente y que incluso puede llegar a distorsionar la calidad del plato por la falta de bienestar del comensal. Reconociendo el problema, es relativamente sencillo, sin grandes obras, reacondicionar el local de modo que en él se produzca el menor ruido posible para tranquilidad y confort de los clientes. Entre estas medidas están las de colocar un falso techo con capacidad para absorber el sonido, incluir cortinas gruesas en la decoración general del local, escoger manteles gruesos para las mesas, separar más las mesas entre ellas, poner tapas de goma en las patas de las sillas, aislar las ventanas, utilizar equipos de acondicionamiento de aire silenciosos, etc.

Cinco actuaciones imprescindibles para lograr el confort acústico

La Asociación “CLAVE, Atención a la deficiencia auditiva”, una entidad que trabaja en la mejora de las condiciones acústicas de los distintos entornos, propone a los propietarios de bares, cafeterías y restaurantes poner en marcha una serie de medidas para mejorar el confort acústico y de este modo aumentar el bienestar de sus clientes. En la guía “Locales acústicamente amables para todos” recogen cinco recomendaciones especialmente prácticas para el hostelero:

-Acondicionar acústicamente el local:

Lo ideal es realizar un acondicionamiento acústico de los bares y restaurantes a través del uso de materiales específicos, como paneles absorbentes en techo, materiales porosos y tejidos en la decoración que reducen la reverberación y contribuyen a crear espacios acústicamente confortables.

Realizar una correcta distribución del espacio:

A menudo ocurre que el bar o restaurante está ubicado en una calle  especialmente ruidosa por el tráfico o el paso frecuente de muchos peatones delante de la entrada. Si ese es tu caso, la contaminación acústica puede evitarse dejando un espacio de separación entre la salida al exterior y la sala o el comedor, colocando doble puerta o cortinas en los ventanales o escaparates.

-Concienciar a los empleados para que eviten el ruido innecesario:

En el interior de los locales también se genera a menudo un molesto ruido procedente de la manipulación y transporte de la vajilla y los utensilios de cocina, así como choques de puertas, arrastres de sillas y mesas o la hora de servir. Por ello el personal de cocina y sala debería respetar al máximo el confort y el bienestar de los clientes intentando hacer el menor ruido posible.

-Controlar el ruido de las máquinas:

Los aparatos de radio, música, televisión y máquinas diversas que funcionan a la vez generan tal volumen de ruido que dificulta la conversación, provocando que los clientes tengan que alzar la voz. Para evitarlo una opción es planificar una buena separación entre las mesas así como optar por equipos silenciosos o colocar la televisión en un espacio alejado del comedor central. Asimismo desde la dirección del negocio se puede recomendar  a los clientes más ruidosos que bajen el tono de voz.

-Aislar cocinas y baños:

Otro elemento que rompe la tranquilidad de los comensales es el ruido que procede del trabajo en la cocina o de la actividad en el baño. Para amortiguarlo lo mejor es colocar puertas o barreras que rebajen o directamente impidan el paso del ruido al comedor.

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