Nikkei 225, la fusión entre Japón y Perú

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Fusionar dos culturas culinarias aparentemente tan distintas como la japonesa y la peruana no parece tarea fácil… sin embargo, en Nikkei 225 el chef Luís Arévalo apostó por ello mezclando las técnicas japonesas y las recetas tradicionales peruanas.

La idea de este local surgió de la gran demanda de comida japonesa en Madrid, pero según Luís Arévalo, Director y Jefe de Cocina del establecimiento, si “queríamos apostar por un proyecto nuevo tenía que ser diferente”.  Por lo tanto decidió darle un toque peruano porque “al fin y al cabo soy peruano y había que marcar una diferencia con los demás”.

Situado en una zona privilegiada de Madrid, Ángel Moreno, Socio Fundador de Nikkei 225, explica que para poder dar a conocer el sitio y tener éxito, la ubicación del restaurante es fundamental: “La zona estratégica es lo que va a servir muchísimo para el posicionamiento de la marca, va a servir para atraer al cliente objetivo que tengas marcado en tu cabeza”.

En la estrategia del restaurante se añade el papel esencial de la agencia de comunicación: para Ángel Moreno, la agencia no sólo permite dar a conocer el sitio sino sobre todo permite transmitir al público exactamente lo que se quiere comunicar y evitar así las libres interpretaciones sobre lo que es el establecimiento.

Los medios on line han ido adquiriendo una importancia cada vez mayor en la estrategia comunicativa del restaurante: tal y como lo subraya Ángel Moreno, gracias a internet “te estás dirigiendo al cliente final y le estás dando lo que él necesita”.

Persiguiendo este objetivo, en Nikkei 225 siempre tratan de sorprender a su clientela.  Además de tener una carta fija con casi 100 referencias, Luís Arévalo nos explica que intentan continuamente manejar el tema del factor sorpresa. Siempre crean nuevos platos para que “los clientes que vayan y que hayan estado tres o cuatro veces ya, lleguen y sientan que ese día pueden tomar algo nuevo”.

Luís Arévalo recuerda para BdI los orígenes de esta aventura. Empezaron por los “Talleres de Prueba” que fueron fundamentales para el negocio ya que permitieron perfeccionar los platos que se estaban creando antes de inaugurar el restaurante: “Lo divertido era que de lunes a jueves trabajábamos en la creación de platos, probábamos, y el viernes lo que hacíamos era invitar a comerciales de bodegas de vino, ellos nos traían sus vinos, su champán y nosotros hacíamos un pase de los platos que habíamos trabajado los cuatro días anteriores… hacíamos un maridaje”.

Los talleres les permitieron crear, pulir y afinar sus platos al mismo tiempo que seleccionar los vinos para su carta. Una actividad que según las palabras del Director y Jefe de Cocina era “muy divertida y tenía siempre un final feliz”.

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