María Marte, premio Nacional de Gastronomía al mejor jefe de sala

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E. Martínez | Madrid

Los reconocimientos, en gastronomía, lo son todo. Un éxito merecido a la dedicación, como el que acaba de recibir la dominicana María Marte, Premio Nacional de Gastronomía al Mejor Jefe de Cocina. Un galardón otorgado por la Real Academia de Gastronomía de España y la Cofradía de la Buena Mesa por su gestión al frente del restaurante El Club Allard de Madrid. Éste, junto a sus dos estrechas Michelin y estrella de la Comunidad de Madrid, por la que ya la entrevistamos, hacen brillar aún más su figura y restaurante.

Símbolo del compromiso y la dedicación, María Marte recibe este premio con los brazos abiertos. Después de un largo camino, catalogado por ella misma como una “maratón de 360 días al año”, llega a la meta. Su medalla, mérito a la fortaleza y la tenacidad de una mujer en un sector mayoritariamente masculino, impulsa su carrera. Una dosis de motivación que, como asegura a Barra de Ideas, “me compromete todavía más a ganar cada día el premio más importante de todo cocinero: el reconocimiento diario de nuestros clientes”. Un triunfo desgranado en una receta del éxito de una cocinera que, gramo a gramo, ha ido surcando el triunfo.

La receta del éxito de María Marte
50 gramos de Vocación. Su pasión por la gastronomía viene de mucho tiempo atrás. Cuando apenas era una niña, María ya sentía que su sueño era llegar a las grandes cocinas de los grandes restaurantes de España. Creció entre dulces y fogones junto a su madre, que era pastelera, y después estudió pastelería en Santo Domingo. En más de una ocasión María ha afirmado que siempre supo que era una gran cocinera y quería demostrarlo en España.

Una pizca de Valentía. Sin miedo y con coraje, hace 12 años María dejó su República Dominicana para hacer su sueño de la infancia realidad. Aunque empezó trabajando en tareas de limpieza y lavaplatos, nunca se olvidó de esa vocación gastronómica que se le planteaba como un reto. Como afirma a Barra de Ideas, “fue una evolución de lucha constante, de sacrificio”.

Un chorrito de Dedicación. Siempre formándose. María se considera un amante de la lectura, los foros y los congresos, de los que, junto a todos los compañeros con los que ha compartido profesión, lo ha aprendido todo. Eso y largas horas de trabajo propio en la cocina convertidas en pasión. Como nos cuenta, “para triunfar necesitas pasión y fuerza interior que te impulse a crear y trabajar con un cierto fin de trascendencia”.

Una cucharada de Sacrificio. Para todo lo que desees en la vida, siempre es complicado llegar a la meta. En el caso de la mujer en un entorno casi ocupado por grandes chefs masculinos, aún más. Sin embargo, como apunta María, no hay nada imposible si cuentas con sacrificio. Para ella, el éxito gastronómico “es una maratón de 365 días al año y 12 horas al día” y “aunque te encuentres muchas piedras en el camino, siempre hay que seguir adelante y tomárselo como un reto”.

Un puñado de Actitud positiva. Ella misma lo afirma “la vida no es fácil si quieres llegar lejos, pero si lo tienes claro, el sacrificio merece la pena”. Por lo tanto, siempre hay que mostrar una actitud positiva y sentir lo que quieres de forma casi espiritual. Según nos cuenta, hay aprovechar las buenas oportunidades que te presenta la vida y, lo más importante, disfrutar y pasarlo bien en el trabajo. Como finaliza, “si nos lo proponemos, todo se puede conseguir en la vida”.

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