La inteligencia emocional, factor del éxito del directivo del siglo XXI

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Domènec Biosca| Madrid

19 abril 2013

En el sector de la hostelería y el turismo hemos avanzado en muchos campos, pero seguimos anclados en la prehistoria a la hora de seleccionar a los profesionales para los puestos directivos, ya que sigue siendo el expediente académico de los candidatos su mejor garantía, cuando no las prisas o las recomendaciones.

Quisiera recordar que el incremento de la oferta turística, sí como el mayor poder adquisitivo de los clientes, les facilita el querer y poder escoger, lo que está obligando a los directivos a reconvertir a los empleados en verdaderos anfitriones vendedores de felicidad para poder fidelizar a estos nuevos clientes. La cuestión es saber cuántos de los directivos y jefes actuales tienen la inteligencia emocional y la social suficientemente desarrolladas para poder llevar a cabo con éxito la citada reconversión.

[pullquote]¿Cuántos de los directivos y jefes actuales tienen la inteligencia emocional y la social suficientemente desarrolladas?[/pullquote]

Cabe recordar que desde el psicólogo Alfred Bidet, pasando por el profesor Telman, profundizaron en el desarrollo del concepto del coeficiente intelectual, centrado especialmente en las actividades académicas, y descubrieron que un buen nivel de este coeficiente no garantizaba el éxito profesional. Los más listos en la universidad no acostumbran a ser los más eficientes en el día a día de la dirección empresarial.

A medida que los psicólogos han ido estudiando la composición de la inteligencia, han descubierto que esta no es unidireccional y sí poliédrica, ya que caben en ella aspectos como las habilidades cuantitativas, lingüísticas, espaciales, lógicas, musicales, intrapersonales e interpersonales.

[pullquote]¿Quién no ha tenido que sufrir a un jefe habilidoso, pero insoportable?[/pullquote]

Para poder influir en los demás en las sociedades democráticas, con empleados cada día más formados, es necesario desarrollar las necesidades intra e interpersonales tanto como las otras partes de la inteligencia, ya que de nada le serviría a un directivo inteligente, no ser capaz de conectar con sus colaboradores por fallar en la gestión eficaz de sus sentimientos. ¿Quién no ha tenido que sufrir a un jefe habilidoso, pero insoportable? ¿Compensaba trabajar a su lado?

El desarrollo profesional con éxito obligará cada día más a los directivos a adquirir y mantener al día conocimientos técnicos, pero, sobre todo, a desarrollar estas diez habilidades de la inteligencia emocional: le invito a que aproveche la ocasión para autoevaluarse.

Ojalá estas reflexiones le ayuden, o bien a confirmar sus convicciones, o a iniciar el largo camino hacia la gestión eficaz de sus emociones. Si así lo hace, podrá gestionar con mayor eficiencia al personal tanto de su propio equipo, como al resto de personas con las que se relaciona.

Si quieres saber más acerca de los consejos que ofrece Domènec Biosca a todos los negocios del sector de la restauración y hostelería, puedes adquirir sus libros enwww.educatur.com Este artículo está extraído del libro ‘Párese a pensar en la nueva hostelería y turismo del siglo XXI’


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  1. Roberto Ruiz Rua 27 abril, 2013 at 09:39 Reply

    Profesor Domenec muchas gracias por el articulo, estamos haciendo seminarios para emprendedores en hostelería y yo es uno de los puntos en los que hago mucho hincapie para que además generen desde un principio organizaciones y entornos saludables, emocionalmente hablando. Un saludo

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