La formación, menos hablar y más actuar

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Desde que el hombre es hombre, consciente o inconscientemente ha dedicado gran parte de su tiempo a aprender y a enseñar. Sólo de este modo, la evolución ha sido posible…

En la actualidad no somos diferentes. Desde que nacemos hasta la adolescencia asimilamos dentro de nuestras obligaciones la enseñanza. Pero a partir de que somos considerados adultos, el aprendizaje se convierte en una opción, en una elección que no siempre depende de nosotros mismos. Pocos nos planteamos que debería ser uno más de nuestros hábitos, unido a nuestro crecimiento personal y profesional.

Como empresarios debemos asimilar “el derecho al deber”.  Debemos no únicamente permitir que nuestros colabores se formen sino impulsar y fomentar su mayor preparación.

Las personas que trabajan para nosotros, serán mejores profesionales y, a la vez, sentirán una satisfacción invalorable como individuos.

Existen algunos recursos económicos que ayudan a las empresas a paliar el coste de la formación (no todos los que serían necesarios), pero debemos aprovecharlos al máximo para transformar ese gasto en una verdadera inversión.

La formación debe ser el reconocimiento de que nuestros colaboradores disponen de actitudes y aptitudes que pueden mejorar cada día, en beneficio propio y en beneficio de nuestras empresas.

Desgraciadamente, aún hoy en día, muchos establecimientos de hostelería y restauración viven anclados en el pasado, en una de las frases más absurdas “para qué voy a formar a un trabajador, para que se marche después?”   El ser humano busca seguridad y estabilidad, si deja un puesto de trabajo….jamás será porque ha recibido conocimientos. Reconocer los conocimientos de un trabajador, junto con sus condiciones laborales facilitan su permanencia en nuestra empresa.

Por otra parte, debemos preguntarnos, cuántos de nosotros, los llamados “empresarios” nos dedicamos tiempo a formarnos. Es nuestra obligación estar al día en las nuevas fórmulas empresariales, en cómo dirigir mejor nuestro negocio, en cómo gestionar los equipos, en cómo incentivar, innovar….

Para finalizar, es nuestra obligación reivindicar a las administraciones públicas que faciliten y flexibilicen las fórmulas y modalidades de formación en nuestro sector, que en nada se parece a otras actividades. Y debemos exigirles que todos aquellos que pertenecemos al régimen de autónomos, dispongamos de ayudas económicas que hoy en día nos son vetadas.

Alfonso García

Gerente y propietario del Restaurante Casa Alfonso

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1 comentario

  1. gurmevins 11 diciembre, 2015 at 22:02 Reply

    Puedo y seguramente estoy de acuerdo en muchas de las reflexiones y comentarios del artículo, pero desgraciadamente no tan sólo hay empresarios hosteleros que pasan de formar a sus empleados para dar un mejor servicio al cliente y así disponer de más culturilla en su oficio, si no que el problema en la mayoría de los casos va mucho más allá, pues son en su mayoría los mismos empleados que pasan de cultivar sus conocimientos… con el consecuente perjuicio, ya no a ellos mismos, si no la mala información que transmiten al cliente, y es que muchos piensan que no les hace falta más conocimientos…pero por Dios, si tan siquiera a lo mejor han pisado una viña ni visitado una bodega por poner un ejemplo.

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