Juan Pablo Felipe lo ha vuelto a hacer

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Imágenes de Matías Pérez Llera

Alexandra Sumasi| Madrid

18 de abril 2013

Collages para transmitir el actual movimiento urbanografitti controlado pero con el estilo canalla de las urbes más modernas y la naturaleza integrada con elementos como un huerto de plantas aromáticas y especias. Todo ello y mucho más conforman La Posada de El Chaflán, un espacio que rinde culto a la gastronomía a pie de calle, a las barras en su sentido más lúdico, y a lasestancias breves y funcionales aunque no ajenas  al neochic.

Pero vayamos por partes. La Posada de El Chaflán no es un alojamiento cualquiera. Con 47 habitaciones –en las que encontramos en cada una de ellas un mural con una receta del propio Juan Pablo Felipe, ilustrada con una maravillosa foto con la surrealista mirada de la fotógrafa Cristina Calvo-, un restaurante, un bar-lounge con su terraza anexa y de uso polivalente, y un ático de próxima apertura donde dedicarse al afterwork en las cálidas tarde-noches del verano, La Posada de El Chaflán supone un concepto de estilo urbano sin complicaciones.


Restaurante

El precio de la habitación doble es de 68 euros, que incluye el desayuno. Y no un desayuno cualquiera: jamón de bellota, salmón marinado o ahumado en la propia cocina del chef, tres buenos quesos, tortilla de patata, macedonia de frutas, fruta fresca, zumos, bollería y pan, conviviendo con infusiones y cafés. «Es un precio estable, descuentos no hacemos» manifiesta Felipe.

Detalle de mural surrealista

De hecho es la política que se ha propuesto. Ajustar el precio de modo que a ellos les quede un margen razonable y el cliente considere que está pagando un importe justo. Con la oferta gastronómica quiere tener la misma política. «Llegué a la conclusión de que los descuentos son una tomadura de pelo. ¿Por qué el de una mesa de al lado paga menos que el de otra consumiendo lo mismo? ¿Por qué un restaurante hace un descuento a todos los que reservan a través de un portal si es un cliente al que ni siquiera conoce? Plantearme este tipo de cosas me hizo pensar que lo que hay que hacer es conseguir el justiprecio. Y creo que lo hemos logrado», enfatiza Felipe. Lo cierto es que la oferta gastronómica se compone de una carta de picoteo (con snacks como la tortillita de camarones a 1,50 euros), de otra de restaurante, y de cuatro menús: uno de 15 euros, otro de 25, otro de 40 y, por último, uno de 60 euros. Todos con el IVA incluido. «Hemos buscado que el cliente pueda venir y disfrutar controlando él mismo su gasto. Puede gastar poquito un día y otro, un poco más».

Felipe en la terraza

Juan Pablo Felipe ya se adelantó en su anterior etapa a la moda de los gastrobares –con Airis Bar- o al democratizar los precios en un momento en el cual la crisis todavía no nos había alcanzado. Ahora pone toda la carne en el asador con el concepto urban chic con toque canalla, a precios cómodos, y con calidad más que demostrada.

¿Crees que alguna de las ideas de Juan Pablo Felipe podría aplicarse a tu local? ¿Cómo defines los precios? ¿Te has parado a pensar, como dice el chef madrileño, en el justiprecio?

Una de las habitaciones


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