¿Estás ubicado en un edificio histórico?

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C.Estévez | Barcelona

Junto a la calidad de la gastronomía y un buen servicio, el ambiente y diseño del establecimiento es, sin duda, el tercer aspecto más valorado de un restaurante. Un estudiado interiorismo, que genere una agradable sensación de confort y calidez, es uno de los mejores reclamos para atraer clientes. Pero si además tienes la suerte de estar ubicado en un edificio histórico, tus posibilidades de éxito se multiplican. Algunos negocios de hostelería de nuestro país tienen el privilegio de ocupar emplazamientos con historia: antiguas iglesias, conventos, palacios… acogen en la actualidad hermosos espacios gastronómicos. Locales en los que se combina la decoración más contemporánea con el máximo respeto por los elementos arquitectónicos. Una seductora mezcla entre lo actual y lo histórico que incluso puede contagiarse también a los fogones.

Un ejemplo de esta combinación es “1902. Café Modernista” de Grupo Sagardi, un restaurante singular con una propuesta de cocina catalana contemporánea que fusiona la innovación culinaria con la herencia patrimonial del complejo de Sant Pau, el único recinto modernista que ofrece vistas gastronómicas en Barcelona. Declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1997, el Recinto Modernista de Sant Pau, obra de Lluís Domènech i Montaner, es actualmente un espacio donde conviven la gastronomía, con un amplio programa de divulgación cultural y actividades culturales.

¿Cómo puedo rentabilizar aún más mi privilegiada ubicación?

Si tu restaurante está ubicado en algún monumento de nuestro patrimonio histórico, te recomendamos sacar de esta ventaja el máximo provecho. En el caso de este espacio modernista, sus responsables han ideado varias estrategias para rentabilizar su singular ubicación. Por ejemplo, han decidido ofrecer una carta con recetas de cocina catalana junto a referentes de la cocina internacional, dado el gran número de turistas que lo visitan y adecuar salas de alquiler para la celebración de diferentes tipos de eventos. A todo ello se unen las rutas guiadas que permiten a los clientes disfrutar también de un recorrido por la arquitectura modernista. Se puede escoger entre la visita libre (8 €) o la visita guiada (14€). Una vez finalizado el recorrido, el cliente puede culminar la visita disfrutando entre un vermut por 10 €, un brunch o merienda por 14 €, o un taste de vinos y quesos por 25 € en el restaurante. En el caso de la opción de visita con vermut se puede por ejemplo, disfrutar de una sabrosa ensaladilla rusa “Gilda” con picos de jerez, seguido de una bomba de la Barceloneta con salsa picante, unas deliciosas croquetas de jamón y unas exquisitas patatas bravas. Todo ello bañado de un vermut negro o blanco, cerveza o un refresco.

El espacio incluso se ofrece como “restaurante efímero”. En él, empresas e instituciones pueden disfrutar de este espacio único para la realización de eventos corporativos acompañados de una cocina de calidad fresca y variada. ¿Qué te parecen estas ideas, las podrías aplicar en tu restaurante con historia?

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