¿Cómo elegir la copa perfecta para servir el vino en óptimas condiciones?  

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  Redacción | Barcelona

Sin duda, hay muchos factores que influyen en la apreciación del vino. El tamaño, la forma, el grosor o el material de la copa son conceptos que debemos tener en cuenta a la hora de servir el vino, puesto que es un elemento diferencial de cara a nuestros clientes. Y es que una copa puede cambiar totalmente el aroma del vino. Sobre todo, hay que tener en cuenta que la parte más importante es el cáliz o corazón de la copa, que es donde está el vino presente y donde se concentran sus propiedades.

  • Tamaño de la copa

Dependiendo del tipo de vino se utilizará mejor una copa u otra. En el caso del tinto es  mejor que sea una copa de gran volumen para que éste se oxigene bien. Así puede respirar y airearse.

Para el blanco, en cambio las copas son más pequeñas y delgadas porque deben mantener la temperatura. El blanco debe servirse más fresco para percibir mejor las notas frutales.

Si la copa, independientemente del tamaño es algo más cerrada en la parte superior de la misma, los aromas se aprecian mejor, ya que son sustancias volátiles y esta forma en la copa evita que se pierdan rápidamente, matiza Daniel Orusco, enólogo de Bodegas Cartema.

  • Material y grosor

Lo recomendable para que el vino esté en óptimas condiciones es que la copa de vino sea de cristal, fino con un grosor de menos de un milímetro. Así es más agradable al tacto y al paladar. No obstante, en función de las notas que se quieran potenciar, dependiendo del vino, la copa dispondrá de un diámetro u otro.

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  • Forma

El fondo de la copa debe ser ancho y redondeado y más cerrado arriba. De este modo se airea y libera sus propiedades, sin que se volatilicen rápidamente.

  • Color

 Las copas deben ser lisas – sin dibujos -, transparentes e incoloras para poder apreciar el vino en su totalidad: su tono real, que no haya nada extraño, ya que la fase visual nos va a ir diciendo cosas sobre el tipo de vino y el estado en el que se encuentra, sobre todo fijándonos en el ribete (parte exterior del vino) que forma a través del cristal.

  • Tallo

Otro truco de un buen sumiller es que las copas se cogen por el tallo o base para no calentar el vino con las manos ni ensuciar el cristal, por lo que idealmente aquel debe ser largo. De este modo no se transmiten otros aromas.

Otro punto a tener en cuenta es cómo limpiar la copa después de su utilización. Debe ser con agua tibia y dejarla escurrir boca abajo. Después, guardarla en un sitio seco para que no coja olores.

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