Consejos para una correcta degustación y servicio de la cerveza

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Redacción | Barcelona

Servir una cerveza para que el consumidor repita requiere de una serie de conocimientos que cada fabricante establece para potenciar su producto. Humedecer el vaso y una espuma de burbuja fina son algunas de las claves.

Y es que tirar bien una cerveza no es nada sencillo, pero saber hacerlo es de suma importancia para que el consumidor, que iba a beberse solo una, al final decida repetir. Pero, ¿qué otros elementos son sustanciales en una correcta degustación y servicio de la cerveza?

Luis G. Balcells es autor de Cerveza, la bebida de la felicidad y  Fundador y moderador  de las  “Tertulias Cerveceras Itinerantes”.

Este gran conocedor del mundo de la cerveza nos da algunas claves para acertar en esta tarea -nada banal- de servirla correctamente:

1.- TEMPERATURA:

Cada cerveza hay que servirla a una determinada temperatura: las lagers, entre 0 y 4º; las ales, a una temperatura no inferior a los 6º (de ahí para arriba). Y, ¿por qué es tan mala idea servir la cerveza en una copa helada? La explicación es bastante sencilla: si se sirve demasiado fría, no se captan los sabores ni los aromas, e incluso se pierden las propiedades organolépticas originales de cada cerveza. Así, aunque sirvas la mejor cerveza de la historia, a tu cliente le parecerá que está dando cuenta de un simple e insípido refresco con el que pretende saciar la sed o pasar el rato.

El amante de la buena cerveza ha de tener claro que lo mejor es que le sirvan la cerveza en una copa (pero no helada, por favor). Además, es imprescindible para un buen servicio pasarla previamente por el mojacopas (para quitar los restos del jabón y del abrillantador del lavavajillas). De este modo, permitirás a tu cliente disfrutar de una espuma perfecta, y evitarás que estos horripilantes “burbujones” se adhieran a las paredes del vaso.

2.- ¿Y LA CERVEZA EN BOTELLA?

¿Un quinto, un tercio, con un vaso, con una copa? Parece que da lo mismo el estilo de la cerveza que se pida, como si no fuera pertinente hacer distinciones. Pero nada más lejos de la realidad: también cada estilo de cerveza en botella precisa de una forma distinta de vaso o de copa (el propio de las marcas) y de un tiraje diferente. Si los camareros de un local conocen las cervezas con las que trabajan y saben como servirlas, el bar en cuestión gozará de una exquisita clientela de auténticos cerveceros que contarán a sus amigos, familiares y conocidos que en ese lugar hay unos excelentes tiradores de cerveza. Y qué duda cabe, a estas alturas de la vida ya todos los sabemos: ¡el boca a boca funciona!

3.- ¿VASO, COPA, JARRA…?

Los creadores de cada cerveza saben perfectamente en qué recipiente concreto debe ir su cerveza. Quién elabora una cerveza, apostillan desde Heineken, “conocemos cada detalle de nuestro producto, al que dedicamos tiempo y esfuerzo”.

Existen muchos y diversos tipos de recipientes, que se engloban en diversas familias de vasos, copas y jarras. Algunos se emplean sin tener en cuenta el estilo de cerveza, aunque no todo vale:

  • VASOS

Están diseñados para cervezas de gran cubicaje, como las refrescantes lagers de estilo Pilsen o las de trigo belgas. En las bières de garde, el vaso tiene la forma característica de tulipa, mientras que las cervezas de estilo británico e irlandés, como las porters y las stouts, se sirven en las famosas pintas.

  • COPAS

Se recomiendan para cervezas ale que sean espesas, intensas como las de abadía y las trapenses, y de alta graduación alcohólica, como las cervezas doradas belgas (copa muy abierta por la boca).

Para degustar las cervezas de trigo alemanas como las gouze y faro (cervezas lambics), son recomendables las copas aflautadas, similares a las del cava.

  • JARRAS

Son ideales para cervezas lager suaves y refrescantes. El asa impide que el calor de la mano caliente la cerveza. Las jarras de gran cubicaje están pensadas para cervezas de estilo alemán, como la Viena y la Múnich.

 4.- HABLEMOS DE LA ESPUMA…

 La espuma, o mejor dicho, emulsión de cerveza, es un elemento de lo más visible en una caña, y perceptible a través de varios sentidos.

Se consigue cuando el vaso se endereza, en el momento en que estando a 45 grados de inclinación el líquido llega al borde y la cerveza sigue cayendo del grifo, pero ya en vertical. Su textura debe de ser cremosa, no jabonosa, ya que se trata de una emulsión del producto. Su densidad protege al líquido que tiene debajo para que no entre oxígeno y para que mantenga intactas todas sus propiedades. Algunas cervezas lager aconsejan además el uso de la espátula, que de algún modo “sellará” esa capa cremosa. En caso de usarse, la espátula debe ser de plástico y nunca de metal, ya que están prohibidas por la normativa.

Espuma, temperatura, recipiente… pequeños detalles que configuran el arte de servir correctamente la cerveza, que tus clientes sin duda agradecerán, y que se convierten en sinónimos de calidad profesional para tu negocio.

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