¿Cómo podemos conseguir embajadores para nuestro restaurante?

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A cualquier hostelero le gusta que sus clientes hablen de lo buenos que son, de la magnífica cocina que hacen, del excelente servicio que ofrecen… les hacen de altavoces, de promotores, y gracias a ellos consiguen llenar sus locales día sí y día también. ¿A quién no le gustaría tener este tipo de cliente? A todos nos gustaría, pero para conseguirlo debe haber un trabajo detrás que pocas veces se ve.

Una vez que hemos atraído a los clientes, por los medios que desde la gerencia o la dirección del restaurante se haya decidido apostar (marketing digital, client-fishing, vallas publicitarias, etc.), y hemos conseguido que consuman, hay que hacer todo lo posible porque repitan.

Queremos que ellos y no otros nos ayuden a la promoción de nuestro negocio. Con el torrente de información a la que cualquier persona está sometida a lo largo del día, la mayoría de nosotros no acabamos de creernos lo que nos venden las marcas. Preferimos preguntar y pedirle consejo a una persona conocida, a ese amigo que tiene nuestros mismos gustos, al compañero foodie del trabajo o incluso, sin llegar a conocerlos en persona, a algún bloguero gastronómico para que nos recomiende dónde ir a comer o cenar el próximo fin de semana. Ellos son los embajadores que queremos para nuestro restaurante.

Para ello debemos tener una consistencia en el servicio, ya que el cliente debe encontrarse con unos procedimientos y un servicio al mismo nivel que la última vez que nos visitó. Por este motivo en los programas formativos que lanzamos desde Gastrouniversia siempre contamos con las grandes cadenas de restauración, que nos cuentan las ventajas de sistematizar y procedimentalizar los procesos: plasmando el know-how, determinando los costes y tiempos y reduciendo la jefedependencia.

Entonces, ¿qué deberíamos hacer para conseguir embajadores? Pues, además de ofrecer una oferta gastronómica diferenciada, atractiva y bien dirigida, debemos tener en cuenta los siguientes 5 pasos:

1. Hay que crear una relación especial. El cliente tiene que sentirse un privilegiado y notar que es diferente del resto, único.

2. Debemos mostrar un altísimo nivel de atención. El servicio tiene que ser siempre excelente, que el cliente note una hospitalidad que en otros establecimientos no siente; deben sentirse especiales.

3. Tenemos que mantener siempre la profesionalidad y conceder una importancia mayúscula a las relaciones públicas. A un restaurante ya no se va únicamente a comer, sino a vivir una experiencia y a disfrutar del ambiente, la gastronomía, la compañía…

4. Tenemos que gestionar correctamente las sugerencias y quejas. Si un cliente tiene la deferencia de expresar una sugerencia o una queja, debemos volcarnos y rectificar si es debido. Una queja solucionada a tiempo genera fidelización.

5. Podemos establecer mecanismos de privilegio: parking gratuito, tarjetas VIP con ventajas económicas, elección de mesa, precio de vino a descorche, pago a crédito, etc.

Cualquier negocio de restauración que aplique correctamente estos 5 puntos, además de tener mucho ganado frente a la competencia, podrá conseguir un grupo de prescriptores y embajadores que le ayudarán a crecer de forma natural y mantenerse durante años.

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