Cinco consecuencias negativas de no entrenar a tu equipo

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Hola a tod@s, hoy os escribo después de haber programado unas cuantas sesiones de refuerzo de entrenamiento para mi equipo y para el equipo de alguno de los restaurantes a los que asesoro. Periódicamente me gusta volver a poner en marcha sesiones de entrenamiento, para comprobar que las cosas se siguen haciendo como yo quiero que se hagan en Mi Restaurante, detectar posibles desviaciones y ayudar al personal nuevo a hacer las cosas como quiero que se hagan. En Estados Unidos, el entrenamiento de equipos es una cuestión fundamental dentro de los negocios. Nadie concibe una empresa en la que no se dé, por principio, la formación adecuada a los trabajadores cuando llegan a ella. En España no es así. Tendemos a pensar que el personal aprende solo, que el equipo nace entrenado y que, si no hacen las cosas bien, es porque no quieres. Nada más lejos de la realidad.

Si no entrenas a tu equipo… ¿Cómo pretendes que sepa lo que tiene que hacer y cómo tiene que hacerlo? Y, si no lo entrenas, ¿cómo pretendes tener buenos resultados? Si no estás entrenando a tu equipo, probablemente te suene alguna (o todas) de estas cinco consecuencias negativas de no hacerlo. Si las reconoces, es hora de que programes la primera sesión de entrenamiento ya.

1. Aparición y perpetuación de “vicios”: un equipo no entrenado o pobremente entrenado tiende a hacer las cosas como sabe hacerlas. Esto es: “Como quiere”. En Restauración, tendemos a pensar que los trabajadores hacen mal las cosas (entendiendo por cosa mal hecha: “Cosa que no está hecha como quiero que se haga en mi restaurante”) porque quieren, pero en la mayoría de los casos, si no hacen las cosas como “deben”, es porque nadie les ha dicho cómo deben hacerlas, es decir: porque no han sido entrenados para ello. Como consecuencia, aparecen los “vicios” de funcionamiento, que se perpetúan rápidamente entre el personal nuevo por una mera cuestión de lógica: si tú no entrenas a tus empleados y los nuevos aprenden de tus empleados no entrenados, el resultado es la extensión de los “vicios” a todo el equipo. Por eso, la clave muchas veces no es cambiar de personal (salvo casos concretos). Es entrenarlo.

2. Falta de cohesión/comunicación: un equipo no entrenado es un equipo que no está cohesionado. Que no sabe trabajar unido eficazmente. Seguro que alguna vez habéis notado en vuestro restaurante que las cosas funcionan mejor o peor dependiendo de los trabajadores que haya en el turno. Esto suele ser así porque, cuando el equipo no está entrenado para trabajar en equipo, las relaciones se establecen por afinidad personal o de carácter, no por funciones ni por procedimientos. La falta de entrenamiento del equipo tampoco favorece la comunicación, con lo que el problema es doble. En un restaurante con un equipo entrenado convenientemente, las personas que están en cada turno son indiferentes: todas trabajarán bien gracias a la formación que han recibido. Lo contrario es encomendarse a la buena voluntad de cada uno.

3. Relajación del compromiso: las sesiones de entrenamiento del equipo no sólo sirven para que tus trabajadores memoricen los procedimientos y luego aprendan a ponerlos en marcha a la perfección y de manera eficaz. También sirven para hacer equipo, para crear relaciones laborales estables y sanas entre ellos y, sobre todo, con la propia empresa. Un equipo que no se entrena es un equipo que,restaurante. Las sesiones de entrenamiento sirven para conocer a tu plantilla, tener en cuenta sus ideas y opiniones sobre tu negocio que es también el suyo (al menos, mientras trabaje para ti) y hacerles sentir parte de tu restaurante. Si no haces sesiones de entrenamiento, pierdes una oportunidad de oro para involucrar más a tu equipo en tu negocio. Y eso, a la larga, es perjudicial.

4.Distorsión de los valores transmitidos: el personal de cualquier restaurante (de cualquier negocio, en realidad) debe conocer desde el mismo momento de su entrada cuáles son los valores del negocio que queremos transmitir a los clientes. El entrenamiento del equipo sirve como refuerzo a la hora de recordar al equipo habitual cuáles son los valores que deben transmitir, y como panorámica de la situación a los miembros nuevos. Si no entrenas a tu equipo… ¿cómo van a saber los valores que han de transmitir? ¿Cómo vas a estar seguro de que lo están haciendo? ¿De que lo siguen haciendo? ¿De que lo hacen como tú quieres que se haga? La falta de entrenamiento acaba distorsionando los valores que se transmiten y eso confunde al cliente y crea mala imagen de tu restaurante.

5. Pérdida de clientes: un equipo mal entrenado o pobremente entrenado (o sin entrenar), desconectado del restaurante, sus valores, su forma de hacer las cosas y sus necesidades, que no sabe transmitir el mensaje de tu negocio… trayendo como consecuencia la caída en la calidad del servicio, en la percepción que tus clientes tienen de tu restaurante, el empobrecimiento de tu imagen como restaurante y, finalmente, la pérdida de clientes que hace bajar tus beneficios e, incluso, dar pérdidas. La mayoría de las veces caemos en el error de responsabilizar al equipo de todo esto. Si NO lo has entrenado, o no lo has hecho de pérdidas que te saldrán más caras. Tenlo en cuenta.

Ponte en marcha para mejorar tu restaurante desde hoy mismo, no busques más razones (excusas) para dejarlo para más adelante correctamente, la mayor responsabilidad es Tuya. No lo olvides.

Estas cinco consecuencias, a la larga, generan confusión en tu restaurante, baile de empleados, pérdida de clientes y pérdidas económicas en general, o una disminución sensible de los beneficios que, si no atajas rápidamente, acaba desembocando en pérdidas.

Entrenar a tu equipo es fundamental para que funcione correctamente y para que tu restaurante también lo haga. Y recuerda que tú también formas parte de tu equipo, de modo que deberías seguir el entrenamiento con ellos, al nivel que te corresponda.

Entrenar a un trabajador supone una inversión y un esfuerzo, pero no entrenarlo acarrea una serie de pérdidas que te saldrán más caras. Tenlo en cuenta.

Ponte en marcha para mejorar tu restaurante desde hoy mismo, no busques más razones (excusas) para dejarlo para más adelante.

Ramón Dios

Gastrocoaching

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